El conjunto de Scariolo arrasa al Girona y ya son ocho partidos seguidos con victoria.

El Real Madrid firmó una cómoda victoria frente al Girona Basket por 112 a 76 en el Movistar Arena en un partido que resolvió con autoridad tras el descanso. A pesar de las importantes ausencias de Walter Tavares, Mario Hezonja y Gabriel Deck, el conjunto blanco volvió a demostrar la profundidad de su plantilla y sumó su octavo triunfo consecutivo entre todas las competiciones.
Sergio Scariolo aprovechó el compromiso liguero para dar descanso a varios de sus jugadores más importantes, apostando por las rotaciones desde el inicio. El objetivo era claro: imponer el ritmo del encuentro cuanto antes y administrar esfuerzos con el partido bajo control.
El Real Madrid arrancó especialmente acertado desde el perímetro. Los nueve primeros puntos llegaron mediante lanzamientos exteriores, con protagonismo para Trey Lyles y el joven Gabriele Procida, que volvió a dejar muestras de personalidad y descaro en sus minutos sobre la pista. Los blancos alcanzaron rápidamente ventajas cercanas a los diez puntos, aunque el conjunto catalán reaccionó gracias al acierto de Nikola Maric.
El Bàsquet Girona mantuvo la igualdad durante buena parte del segundo cuarto e incluso logró empatar el encuentro tras un parcial liderado por Derek Needham desde la línea de tres puntos. Sin embargo, la respuesta madridista fue inmediata. Chuma Okeke asumió protagonismo ofensivo en un parcial de 10-3 que devolvió el control a los locales, mientras que Facundo Campazzo y Alberto Abalde ampliaron la diferencia antes del descanso con varios triples consecutivos. El dominio en el rebote también resultó decisivo para que el Madrid se marchara al intermedio con una ventaja de diez puntos (59-49).
La sentencia llegó tras el paso por vestuarios. El equipo blanco elevó la intensidad defensiva y aprovechó las dificultades ofensivas del conjunto gerundense para romper definitivamente el partido. La diferencia superó rápidamente los veinte puntos y el duelo quedó prácticamente decidido al término del tercer cuarto (86-65).
Los últimos minutos sirvieron únicamente para confirmar el dominio madridista y repartir minutos entre todos los jugadores. El Real Madrid superó la barrera de los cien puntos a falta de cuatro minutos para el final y cerró otra sólida actuación en casa, donde acumula ya 36 victorias consecutivas en competición liguera.
